Humberto Rodrigues
“La empatía permite ver a sus semejantes como iguales”
Las personas que demuestran empatía en su conducta reconocen a los semejantes como iguales, colocándose en el lugar del otro. De esa postura nacen la comprensión, la tolerancia y el respeto recíproco.
Quien cultiva la empatía sabe ponderar las palabras y actitudes, acciona con moderación y sentido de justicia e irradia amor espiritual al preocuparse con el sufrimiento y las dificultades ajenas. Se trata, por lo tanto, de una virtud conquistada, un valor esencial que exige dedicación, esfuerzo, perfeccionamiento personal y desenvolvimiento de otros atributos espirituales, fortaleciendo el carácter.
Infelizmente, en el mundo actual, el egoísmo todavía prevalece. Muchas personas se vuelven apenas para sus necesidades y sus intereses, recorriendo a prácticas de adoración o a pedidos, por no creer en su propio potencial. Eso ocurre porque, desconociendo ser emanaciones de la Inteligencia Universal, no se reconocen en la condición de espíritus que utilizan un cuerpo físico en continuo proceso de evolución. El esclarecimiento espiritual libera al revelar la realidad de la vida y la finalidad de la existencia en la Tierra, con sus trascendentes leyes evolutivas, que rigen el Todo Universal y proporcionan al ser humano una vivencia más serena y equilibrada cuando son comprendidas y respetadas.
Por esa razón, los estudiosos del Racionalismo Cristiano se dedican a difundir el esclarecimiento espiritual en todas las regiones del mundo, convictos de que ese es el camino para una humanidad más justa, comprensiva, tolerante, solidaria y empática. Tienen consciencia de que cada persona debe cumplir su rol, ejerciendo una voluntad firme dirigida para la práctica del bien, empeñándose en su propio perfeccionamiento para aprovechar plenamente el pasaje por la vida terrena, extrayendo el máximo aprendizaje de las experiencias y enseñanzas.
Siendo así, todos cumplirán sus compromisos espirituales al aplicar las enseñanzas espiritualistas recibidos, ciertos de que, cultivando la espiritualidad y dedicándose al perfeccionamiento moral, alcanzarán el crecimiento espiritual permanente, sereno y seguro, así como el consecuente progreso material, conducido con honestidad, equilibrio y corrección.
Traducido al español por Adelina González Bermúdez

