Lectura del Mes – Diciembre 2025

Humberto Rodrigues

Muchas personas aún no comprenden plenamente la importancia del
pensamiento y la influencia que ejerce sobre la realidad de la vida
que llevan. Incluso después de oír nuestras orientaciones o leer los
libros publicados por la sede mundial del Racionalismo Cristiano, es
común que, ante situaciones difíciles o injustas por las que pasan,
permitan que sus pensamientos se tornen frágiles o negativos.

Infelizmente, se dejan dominar por sentimientos como la angustia,
irritación y resentimiento, perdiendo así la serenidad emocional
deseable y tornándose psíquicamente más frágiles y susceptibles a las
influencias perjudiciales de los ambientes en que viven. Cuando ese
estado emocional permanece continuo, las tensiones del día a día son
llevadas para el hogar perpetuando pensamientos y sentimientos
nocivos.

Ese desequilibrio psíquico no afecta solamente a quien lo vive, sino
también a las personas de su alrededor, especialmente a las más
sensibles: niños, ancianos, personas con enfermedades graves y
aquellas con mayor percepción mediúmnica.

Los espíritus que permanecen en la atmósfera fluídica de la Tierra
después de la muerte de sus cuerpos físicos pueden ser atraídos por
vibraciones negativas de pensamientos de las personas más sensibles y
perceptivas. Por eso, es elemental accionar con prudencia y
desarrollar el autocontrol, dirigiendo la propia voluntad para la
práctica del bien a través de acciones positivas.

Es mediante una firme concentración de los pensamientos que la persona
se conecta a los campos superiores de la espiritualidad en el momento
de la limpieza psíquica diaria, lo que favorece recibir buenas
intuiciones que auxilian en la toma de decisiones acertadas ante los
acontecimientos que viven, reconociendo que el proceso de crecimiento
espiritual es largo y repleto de lecciones que buscan desarrollar
virtudes y capacidades que aún necesitan de perfeccionamiento.

Por lo tanto, es esencial aprovechar las oportunidades de aprendizaje
que la vida ofrece. Las dificultades y los errores cometidos deben
servir como base para evitar repeticiones en el futuro. Toda
experiencia adquirida es valiosa y será útil siempre y cuando sea
necesario. Ante las adversidades, es preciso mantener pensamientos
elevados, raciocinar con lucidez, conservar la calma y tener valor
para enfrentar y vencer todo lo que se presente en la vida.

Traducido al español por Adelina González Bermúdez