Lectura del Mes – Febrero 2026

Ni ayer, ni mañana; viva el hoy, con disciplina

Huberto Rodrigues

Es importante vivir el día a día con plena atención, buscando realizar todas las actividades de manera organizada y disciplinada. Cuando se adopta ese modo de conducir la vida, no hay motivos para que surjan quejas o amarguras. Muchas personas se sienten así justamente porque no planifican su día o mantienen los pensamientos dirigidos excesivamente para el futuro o para el pasado.

La falta de atención a lo que se hace genera un cúmulo de inquietudes mentales, pues la ausencia de objetivos torna más lenta la ejecución de las tareas.

Lo mismo ocurre con los problemas y desafíos de lo cotidiano: al posponerlos, en vez de afrontarlos, se prolonga la angustia y el sufrimiento. Es necesario concentrarse en la búsqueda de la solución adecuada, mismo que ella no sea exactamente la deseada, pero si la que efectivamente resuelve la situación. Por esa razón, es fundamental valorizar lo cotidiano. Como dijimos muchas personas viven presas a los recuerdos o proyectadas en las expectativas del futuro y se olvidan del momento presente, lo que las hacen sentir que no tienen tiempo para nada. Así, la vida parece breve, pues el tiempo no es aprovechado de manera consciente para realizar lo que es necesario, adquirir nuevos aprendizajes y conquistar una existencia más tranquila.

El Racionalismo Cristiano ofrece orientaciones accesibles que, cuando bien aplicadas, revelan que la vida es más simple de lo que parece, pues son los propios seres humanos que la tornan complicada. Muchos dejan de valorizar lo que es esencial y se dejan envolver por situaciones que no les traen realización íntima, sin percibir que la responsabilidad por eso es unicamente de ellos. Cada uno debe dirigirse para sí mismo, buscando comprender su propia naturaleza, a fin de accionar de manera consciente y equilibrada.

La reflexión interior es esencial para que la vida tenga momentos de alegría y relajación y no apenas de preocupaciones  y tristezas.

Muchas personas se pierden en críticas y lamentaciones – sobre el comportamiento ajeno, sobre las injusticias sociales o sobre la violencia urbana – y acaban desperdiciando el tiempo valioso que podría ser usado de forma productiva.

El auto conocimiento posibilita reorganizar la propia conducta e introducir disciplina en el modo de vivir. Por lo tanto, preciados racionalistas cristianos, sigan las orientaciones transmitidas y pongan en práctica las enseñanzas recibidas, para que puedan disfrutar de una vida más serena y equilibrada.


Traducida al español por Adelina González Bermúdez.