“La vida es un proceso de aprendizaje, pero hay quienes no lo perciben”
Humberto Rodrigues
La vida en este mundo, tal como se organiza en las diversas sociedades, expone a los seres humanos a innumerables motivos generadores de estrés capaz de provocar el desequilibrio psíquico. Son dificultades los desentendimientos, separaciones, pérdidas de personas queridas, recelo de fracasar, surgimiento de enfermedades, inestabilidades de orden económico financiero, entre otras adversidades.
Ya en un estado de perturbación mental, el ser humano pierde el foco de su propósito principal en la Tierra, que es la propia evolución espiritual. La vida se torna desajustada porque las personas se concentran solamente en sus aspectos materiales, dejando de considerar aquello que trasciende lo inmediato. No comprenden su verdadera esencia: un espíritu en posesión de un cuerpo físico. Con eso, atrasan su crecimiento evolutivo. Millones de personas alrededor del mundo enfrentan la misma situación, en ciclos que se repiten. El Racionalismo Cristiano actúa para romper esos ciclos, pues solamente por medio del esclarecimiento espiritual es posible alcanzar un vivir más equilibrado, estable y armonioso.
El autor del libro Racionalismo Cristiano, Luiz de Mattos concluyó, después de un profundo estudio sobre los aspectos inmateriales de la existencia, que los seres humanos necesitan comprender su composición astral y física – Fuerza y Materia – y reconocer el poder de los pensamientos, la necesidad de disciplina en la vida diaria y del trabajo constante, a fin de recorrer su camino evolutivo con seguridad, buen aprovechamiento y mayor tranquilidad.
De acuerdo a lo mencionado, el Racionalismo Cristiano se empeña en transmitir esclarecimiento de naturaleza espiritualista a todas las personas, para que sepan como conducirse y valorizar la vida, alcanzando el auto conocimiento indispensable al mejoramiento espiritual continuo. De ese modo, cada uno puede trabajar sus limitaciones, perfeccionarse gradualmente y, así, tornarse mejor en cada momento al aprovechar las experiencias proporcionadas por la convivencia humana.
Por lo tanto, todo en la vida constituye aprendizaje. Sin embargo, muchas personas no están atentas y por eso, no asimilan las enseñanzas, alejándose de su foco primordial, que es el progreso espiritual. Por eso, la persona esclarecida tiene una función a desempeñar: trasmitir ese esclarecimiento por medio de buenos ejemplos en el ambiente doméstico, en el trabajo y en la convivencia social, influenciando a otras personas de modo significativo y auxiliándolas a percibir que existe algo más a ser desarrollado en lo íntimo para que puedan crecer espiritualmente.
Por lo tanto, preciados racionalistas cristianos, cultiven la disciplina en el vivir, practiquen la limpieza psíquica en sus hogares, lean los libros editados por la sede mundial del Racionalismo Cristiano y aprovechen de manera constructiva su permanencia en este mundo de aprendizaje espiritual.
Traducido al español por Adelina González Bermúdez

