Lectura del mes – Marzo 2018

Es en el uso de la fuerza de voluntad dirigida para la práctica del bien que está el secreto del éxito personal. Pensamientos unidos a las cosas útiles, al cumplimiento de los deberes diarios tienen mucho valor, muestran que las personas poseedoras de esas virtudes caminan por el sendero de la vida con exactitud.

Sujetarse a lo que es correcto y bueno no es muy fácil, pues el ser humano camina por donde pasan los malos elementos, tanto los individuos que solo trabajan para la desgracia ajena, cuanto a los espíritus del astral inferior a ellos asociados. De ahí la importancia de pensar con valor y elevación, dedicar las horas de trabajo para lo que es útil a sí y al semejante. Accionando de forma correcta, atraerán el bien y serán felices, porque la felicidad existe cuando la consciencia está tranquila.

Hay muchos modos de vivir. Unos viven en la pujanza del trabajo honesto, en cuanto otros vegetan. ¿Y cómo se sienten bien viviendo en la inercia? Porque es más fácil, da menos trabajo vivir a costa del trabajo ajeno, sin percibir que hacen mal a sí mismos y a los semejantes que lesionan y perjudican, tengan eso como cierto, inclusive los individuos que juzgan correcto vivir holgadamente, interesados apenas en los placeres que la vida de forma engañosa ofrece a los desconocedores de la espiritualidad.

En las casas racionalistas cristianas, desde que el Racionalismo Cristiano fue fundado y codificado, las Fuerzas Superiores y los militantes se preocupan con el esclarecimiento espiritual de los seres humanos y la limpieza de la atmósfera fluídica de la Tierra, para que sea bien transitable por los espíritus que se esclarecen, pues en ella existen miasmas fluídicas que son atraídos por quien piensa mal. Esas emanaciones forman ondas nocivas que van al encuentro de los individuos que no tienen voluntad ni pensamientos educados para la práctica del bien.

La filosofía racionalista cristiana aconseja a los seres humanos a practicar el bien, no quiere otra cosa que no sea su felicidad. Cuando hablamos en espíritu, ni todas las personas saben o sienten lo que quiere decir esa vibración invisible, por ser inmaterial, siendo su cuerpo fluídico, perceptible a los médiums videntes. La individualidad -espíritu, cuerpo fluídico y cuerpo físico – puede estar al servicio del bien y del mal. Del bien, cuando la persona es esclarecida, y del mal, cuando la falta de esclarecimiento espiritual deja al individuo ciego a las acciones dignas que aceleran la evolución. Ese hecho es muy importante y, si quieren darle valor, den valor a lo que valor tiene, leyendo los libros editados por la Casa Jefe del Racionalismo Cristiano. Procuren entender lo que esas obras espiritualistas enseñan, lean con atención las enseñanzas que dan a la vida amplios y constructivos aspectos transcendentales y materiales, y recibirán lo que merecen por el propio esfuerzo.

Luiz de Mattos

 

A medida que el ser humano se conoce como Principio Inteligente y Materia, consigue identificar el mal y concebir el bien. Cada situación vivida es una nueva oportunidad que tiene a determinar para sí la mejor elección, integrándola a los hábitos cotidianos. Es realmente favorable que se escoja la forma correcta de accionar, que tenga buenos propósitos como puntos de atracción de efluvios superiores, para el manejo seguro de la existencia. Acciones dignas y leales clarifican el camino evolutivo.

Las personas que caminan de forma correcta están siempre bien asistidas por las fuerzas Superiores, mostrando sus cualidades a los semejantes como ejemplos a ser seguidos. Quien reconoce el valor que el ser humano tiene como fuerza realizadora, coloca en acción su potencial constructivo, pues confía en sí mismo, tiene certeza de que puede concebir cosas útiles al anular los puntos negativos de la personalidad. Cuando siente alguna inseguridad, sigue una voluntad fuerte de todo superar con acciones cada día mas primorosas.

El ser humano evoluciona cuando reconoce el potencial creador que trae dentro de sí como instrumento valioso a ser utilizado en objetivos de real significado para la humanidad. Por tanto, siempre que tuvieren la oportunidad de hacer algo, hagan lo que la consciencia manda, y verán el verdadero valor de la vida, que es perfeccionar el carácter en cada paso, en cada nueva situación. Reflexionen sobre eso, procedan como instrumentos propulsores del desarrollo, y se sentirán cada vez mejores, útiles a sí mismos y a la colectividad.

Humberto Rodríguez

 

Traducido al español por Adelina González